Unidad Ayuda Al Duelo

Existen varias definiciones de duelo, pero todas coinciden en que se trata de un proceso transformador de una persona, ligado una pérdida.

Afrontar un duelo es un reto. Quienes se enfrentan al mismo experimentan una serie de cambios que afectan a su espiritualidad, sus emociones, su conducta, su intelecto y hasta sus reacciones físicas. Síntomas y emociones frecuentes son: depresión, trastornos de ansiedad, fobia, estrés post – traumático, hipertensión, insomnio, falta de apetito, anorexia, bulimia, tristeza, rabia, ira, pérdida de autoestima, de fe, ataques a Dios, intensificación de la religiosidad, impotencia, nostalgia, alegría, alivio, desesperanza, culpa, indignación, venganza, odio, soledad, insensibilidad, abandono físico, pérdida de autoestima, envidia… La conducta también puede cambiar: hay quien sale de “marcha” desenfrenada, imita al fallecido, modifica su aspecto, viste de luto… Cada paciente vivirá la pérdida de una manera particular, personal y única.

Todos experimentaremos situaciones de duelo de manera constante a lo largo de nuestra vida. No sólo por el fallecimiento de un ser querido, sino en otros momentos delicados de nuestra existencia:

• Al crecer y dejar atrás la niñez, la adolescencia, la juventud…
• En el terreno afectivo: separaciones, enamoramientos, emancipaciones, destetes, el primer día de colegio…
• En el ámbito social: quedarse en paro, cambios de trabajo, mudanzas, jubilación…
• Al envejecer y tener que hacer frente a enfermedades, pérdida de facultades, etcétera.

Durante el duelo, nos preparamos para asimilar la pérdida y amoldarnos a la nueva coyuntura. Según la definición de Mercedes Cañadas, “es el período de tiempo que transcurre desde que has sufrido una pérdida hasta que logras aceptarla, tener un recuerdo agradecido de la cosa que perdiste y conseguir adaptarse a la nueva situación”

La aceptación sólo llega si se ha vivido el proceso de duelo de principio a fin, ya que tiene un importante papel sanador.

Existen asimismo distintos tipos de duelo: anticipado – como ejemplo, aquel vinculado a una enfermedad terminal-; inesperado – una muestra de este puede ser, el provocado por un accidente, es el que genera mayor elementos traumáticos; duelos complicados y patológicos – la persona no ha elaborado un proceso de duelo y ha dejado transcurrir el tiempo-, o incluso pueden existir algunas psicopatologías en comorbilidad con el proceso de duelo.

La labor de un/a psicólogo/a especialista en duelos es conducir y prestar apoyo a las personas que se encuentran en dicho trance a través de las diferentes etapas. Para lograrlo, se servirá de diversas terapias y siempre tendrá en cuenta la personalidad y las necesidades de cada individuo. Su finalidad será, en definitiva, reconocer y facilitar a los pacientes las tareas que deberán llevar a cabo para afrontar, de manera completa y adecuada, el proceso de duelo.

Al final del camino del duelo siempre hay una luz. Sólo se llega a ella si se ha recorrido el proceso de duelo de principio a fin, y esa luz posee increíbles poderes curativos.